R.D. del Congo-Kinshasa: Antiguos alumnos del Colegio Tajamar de Madrid, en un campo de trabajo




Estos somos los que formamos el equipo

Enrique Barrio.

EBSubdirector de Bachillerato en el Colegio Tajamar en el Barrio de Vallecas de Madrid. Es el director de la Expedición, y este es el sexto año consecutivo que viaja a Monkole, y como director de la agrupación de Antiguos Alumnos coordina toda la colaboración que se realiza desde Tajamar a Monkole. Se encarga de todos los contactos en Monkole y de las grabaciones que se hacen, que utiliza principalmente para labores de difusión de todo lo que se hace en Monkole y poder continuar consiguiendo más ayudas durante todo el curso académico.
Javier Rodríguez Borlado
JRBAntiguo alumno de Tajamar, ya empieza a ser muy antiguo 🙂 Entró en Tajamar en 1978 en 1º de Primaria y salió en 1990 en el antiguo COU. Ahora es Profesor en FP en Tajamar, desde 2008. Es la primera vez que viaja al Congo aunque ya estuvo hace un par de años en África, en Uganda.Coordinará el equipo “machaca” que participará en el campo de trabajo con otros universitarios del Congo y cualquier otro trabajo o servicio que surja en nuestra estancia en esa maravillosa tierra congoleña.

Pablo Serrano. 
PSTambién antiguo alumno de Tajamar de la promoción del 2006. Trabaja actualmente en Beta Films y será el experto en grabación que a las órdenes de Enrique hará que este año los documentos gráficos que se obtengan sean de máximo nivel!! Es la primera vez que viaja a Monkole pero tiene una amplia experiencia en viajar grabando por su trabajo, por lo que también aporta mucha experiencia.
Antonio Barona
ABAntiguo alumno del 2014. Ha terminado 3º de Enfermería. Forma el equipo médico que ofrecerá sus conocimientos en el área hospitalaria. No se maneja en francés ni menos aún en Lingala pero el trato con el enfermo tiene un lenguaje propio que es multicultural. Es la primera vez que viaja a Congo con mucha ilusión de poder ayudar y aprender mucho allí.
Pablo Moles
PMEl primero de los recién antiguos alumnos recién graduados en el 2017. Hombre de ciencias que va a empezar el próximo curso primero de Físicas. Primera vez en África con muchas ganas de aportar todo lo que pueda … que es mucho
Gabi Sebastián
GSGraduado también en 2017 será también responsable, cámara en mano, de ir recogiendo testimonios gráficos del equipo de “machacas” para que todos vosotros podáis ir siguiendo nuestros trabajos y aventuras. Comienza este próximo curso primero de Ingeniería Aeroespacial, pero antes de empezar va a hacer unas prácticas algo distintas en el Congo. 
Jorge Díaz Giannini
JFEs el benjamín del equipo, pero que nadie se lleve a engaños, pertenece a la “élite” de bachillerato del 17 🙂 Completa el equipo “machaca” y cierra este gran grupo que marcha en un par de días para Kinshasa.

Desayuno con Malarone

Hoy hemos empezado nuestro “desayuno con Malarone” lo que marca el inicio de nuestra aventura.
Estábamos casi todos, casi puntuales las 3 horas antes que Enrique había pedido con todo el equipaje que hemos sido capaces de facturar.
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A partir de ahora desayunaremos con malarone todos los días, y después …. al tajo. ¿cuál será el tajo? pues lo iremos descubriendo poco antes que vosotros y os iremos contando.
Entre otras cosas llevamos camisetas de amigos de Monkole y hemos pedido a varios modelos que nos hemos encontrado que se las probaran a ver que tal han salido. Este es el resultadoaeropuerto2
Bueno, dejo de escribir que es la tercera vez que nos llaman a embarcar 🙂
El siguiente post desde Kinshasa!!

3 de Agosto. Ya en Kinshasa





El viaje fue sin contratiempos. Salíamos muy puntuales de Madrid el día 2 a las 19:30 con rumbo a Casablanca, donde Antonio no pudo menos que comentar “siempre nos quedará Monkole” en honor a la película . Llegamos a las 20.20 tras casi dos horas de vuelo. Si, si salen los números si tienes en cuenta que hay que retrasar una hora. IMG_6486
La escala en Marruecos fue muy breve, una hora, lo justo para hacer el tránsito y coger otro avión para Kinshasa en torno a las 21:15 pero este ya un poco más largo, de 6:30 horas de duración. Hora prevista de llegada a las 3:45 am del día siguiente 3 de Agosto.
Todo fue muy bien. Hubo cierta emoción a la entrada de aduana en Kinshasa pues nadie sabía nada de francés y solo sabíamos decir, Monkole. Como íbamos todos juntos, cuando nos empezaron a llamar en las distintas ventanillas, hubo un momento que solo se escuchaba “Monkole” “Monkole” a todas las preguntas que se hacían en todas las ventanillas. Nos dieron por imposibles y nos dejaron pasar a todos. Terminamos saliendo del aeropuerto a las 5:15 am.
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Nos estaban esperando unos Jeeps y hay que reconocer que fue muy divertido el viaje hasta las casas donde estamos. Era todavía de noche y sin embargo había mucha gente andando por unas calles donde los coches circulaban a cierta velocidad, sin semáforos, giros increíbles … una aventura.
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Llegamos ya amaneciendo. Descargamos las maletas que traíamos  y algunos nos fuimos a misa a Monkole mientras otros se quedaban clasificando más material. A la vuelta de Misa ya nos habían traído material del desayuno y nos tomamos nuestro primer desayuno con Malarone en tierras Congoleñas.
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Mientras estábamos desayunando apareció Pablo Martínez, nuestro contacto en el Congo y planificamos un poco el resto de los días. Después nos fuimos a hacer una visita exhaustiva de Monkole. Es una auténtica pasada, pero también es cierto que llevábamos muchas horas seguidas sin dormir, al menos los que no somos capaces de dormir en el avión, y ya la visita pesaba en las piernas. Hemos vuelto para comer y estoy aprovechando para escribir esta nota … aunque no se cuando la podré colgar.
El fin de semana iremos a la aldea de Kinkwoemi y el lunes a un campo de trabajo con otros universitarios congoleños, pero eso será ya otra entrada.
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Delante de la fachada del Instituto Superior de Ciencias de Enfermería, ISSI,

4 de Agosto. Visitando las antenas de Monkole

Hoy fuimos a visitar un par de Antenas de Monkole; Moluca y Eliba. Las Antenas son dispensarios médicos donde muchas familias que no tendrían posibilidad de venir a Monkole pueden reciben atención médica por una cantidad reducida de dinero.
Esas antenas están relativamente cerca, pero ya fuera de las vías principales, por lo que nos hemos metido algunas de las zonas más profundas de Kinshasa. En la primera antena, en Eliba, había un grupo importante de madres con sus niños pequeños. En la segunda había menos familias recibiendo atención médica pero para contrarrestar, había un partido de fútbol con dos equipos locales y mucho público. De todas maneras en cuando llegamos nos convertimos en centro de atención. En la visita a las antenas coincidimos con un grupo de Valencia.
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Para llegar hemos tenido que ir por unas carreteras que ninguno de los que íbamos, salvo el chófer, pensábamos que podríamos pasar y por esos caminos había gente llevando de todo empujando unos carros precarios y vendiendo cualquier cosa en unos puestos al borde del camino.
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De vuelta hemos estado preparando las tiendas de campaña para mañana que nos iremos a Kinkwemi. Allí estaremos el sábado y el domingo, con lo que tendremos que retrasar un poco la siguiente entrada más pero tiene pinta de que será muy sabrosa. 
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Días 5 y 6. Fin de semana Kinkwemi

Como ya habíamos anunciado, esta entrada se iba a retrasar un poco pero efectivamente, ha merecido la pena.
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Salimos el sábado 5 para Kinkwemi. Es una pequeña aldea donde contactaron desde Monkole hace unos años para llevar ayuda médica a un dispensario y desde entonces se va todos los años.
La aventura empezaba ya en el viaje. Íbamos en una furgoneta 4×4 conducida por Christian, nuestro chófer. Menos mal que llevábamos a Christian porque si no, el trayecto que duró una hora y media, habría durado más del doble, eso en el caso de que hubiéramos llegado. Pasamos por unas zonas con unas pendientes y unos socavones que jamás nos imaginamos que un coche pudiera pasar por ahí. Lo llamativo era que veíamos por esas mismas carreteras gente empujando unos carros cargados de madera o usando unas bicicletas a modo de carrito cargadas hasta los topes. También pasamos por unas zonas con mucha arena donde más que conducir, surfeábamos.
Por fin llegamos a la aldea. Nos estaban esperando. Llegamos más tarde de lo previsto. En el Congo lo previsto siempre tiene un margen de tiempo muy amplio. Teníamos pensado salir a las 10:30, luego a las 11 y finalmente salimos en torno a las 12.30. Esto es el Congo. El inconveniente es que no pudimos jugar al fútbol con los más mayores pues ya se habían ido. Los pequeños si que estaban y estuvimos jugando un poco con ellos al fútbol.
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Comimos tarde porque Enrique y Pablo se habían ido a una aldea cercana donde vive Dioko, el chaval al que el año pasado operaron (aquí tienes el link con este spin-off) y continuamos jugando con los chavales. Empezamos a montar las tiendas a las 5 de la tarde porque por aquí se hace de noche muy pronto, a las 6,30 es noche cerrada.
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Como contrapartida a las 6 de la mañana ya hay luz y a las 6.30 estábamos dando un paseo por la aldea donde en todas las casas estaban barriendo la zona alrededor de su “casa”.
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A las 9 hora congoleña … que acabaron siendo a las 10, tuvimos la misa que es, otra cosa. Entraban bailando con toda la aldea y gente de otras aldeas cantando y bailando durante toda la ceremonia, que fue de 2 horas.
Al terminar estuvimos jugando otro rato más con ellos y nos volvimos de nuevo a Kinshasa.
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Ha sido una preparación estupenda. Mañana lunes nos vamos de campo de trabajo 5 días con un grupo de universitarios congoleños. Esta vez si que va a ser más difícil contar durante esta semana que entra, pero en cuanto podamos seguimos informando.
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7 de Agosto. En la pediatría de Kimbondo.

Si, habíamos anunciado en la anterior entrada que hoy iríamos a un campo de trabajo, pero esto es el Congo y hay que adaptarse con rapidez, con lo que nos fuimos a la pediatría de Kimbondo que está a menos de media hora de Monkole.
La pediatría es un sitio único, la montó el padre Hugo hace 37 años y hay alrededor de 1000 chavales en total.
Llegamos por la mañana y el padre Hugo nos fue enseñando las distintas zonas donde estaban los chavales por edades. Muchos de los chicos que hay allí tienen enfermedades de todo tipo. Nos íba paseando por todas las salas saludando a cada uno de los chavales por su nombre y nos iba contando la historia de cada uno. Uno de ellos era ciego, otro sordomudo, un gran grupo de chicos pequeños con enfermedades mentales, uno que habían dejado con solo unos días de vida y que no tenía brazos. Todos le saludaban con un inmenso cariño. Después de un buen rato donde vimos a muchos chicos, las cocinas, odontología, etc nos quedamos con un grupo de cooperantes de la ONG Cooperación Internacional. En ese momento nos separamos del padre Hugo aunque según nos dijo solo habíamos visto un cuarto de las instalaciones y de los chicos.
Comimos allí y por la tarde estuvimos jugando con un grupo de esos chavales, Anos que es sordomudo, Chriss, enfermo mental que estaba todo el rato en una silla de ruedas sonriendo cuando estabas un rato con él, junto con otros muchos. Estuvimos allí hasta las 5, y mañana volveremos de nuevo todo el día para estar un rato con esos chavales. Realmente merece la pena.

Campo de trabajo en Maluku





Ayer por la mañana, cinco de los siete que estamos por aquí, se fueron de campo de trabajo con los universitarios del Congo. Los otros dos nos quedamos para seguir grabando entrevistas e imágenes para un vídeo que estamos haciendo.
Están en un poblado que se llama Maluku con la intención de reparar un pequeño dispensario médico. En el día de ayer no hicieron gran cosa porque anochece muy pronto. Montaron las tiendas, y se prepararon para el día siguiente.
Hoy parece ser que la cosa va viento en popa porque hay dos capataces que están dirigiendo un poco el trabajo, y ya han cambiado el techo del edificio. Nuestros muchachos han estando haciendo varios viajes para recoger agua en uno de los afluentes del río Congo. Después de comer han montado un partidillo de fútbol con la gente que están en el campo de trabajo y los chavales que hay en el poblado. Conociendo los campos de fútbol de aquí, ha debido ser un caos total. Una vez acabado el partido, se han acercado al río Congo, y por lo que nos han contado, es espectacular porque en la zona en la que están debe de haber cientos de metros entre las orillas. Después de cenar, han hecho una hoguera, y han estado bailando. Parece ser que Gabi se ha desmelenado y ha pedido que le enseñen algunos pasos de bailes africanos. Es una pena no tener ningún vídeo o foto para poder mostraros el momento estelar. En las siguientes entradas estad atentos por si aparece algún elemento gráfico ;).

De vuelta de Kimpoko





Ya estamos de vuelta de Kimpoko, que es como realmente se llama el poblado donde hemos estado haciendo el campo de trabajo. Maluku es la zona donde se encuentra.
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Empezamos presentado a nuestros compañeros congoleños. A la cabeza estaba Alpha. No, no estoy hablando de forma metafórica refiriéndome al “macho alpha”, realmente se llama así. Esto es el Congo. El resto son: Lozy, Elvis, Joseph, Serge y Roonie. Todos universitarios; todos ellos con una sonrisa permanente. Lozy hacía de intérprete. Lleva 4 meses estudiando español y lo habla con una fluidez que asusta. Buscad en internet el método Assimil que tiene que ser quasi milagroso. Hemos decidido que el año que viene venimos todos con un francés fluido 🙂
En la entrada anterior ya contaron algo del primer día pero ahora subimos una foto del baile alrededor del fuego. Es algo que no puedes saborear en Europa. Hicimos dos. El primer día fueron principalmente los universitarios congoleños los que estuvieron bailando y ahí es donde Gabi se soltó la melena y se puso a aprender a mover la cadera al modo Africano. Ya casi al final vinieron también los chavales de la aldea y se sumaron a la fiesta. Pero la auténtica fue la segunda. Les habíamos dicho por la tarde que íbamos a hacer otra hoguera y mientras estábamos cenando ellos se encargaron de conseguir la madera, encender la hoguera y empezar a bailar. Veías a chavales de 3 años bailando con un ritmo inigualable, parecía que tenían otra articulación más que los mundele (blancos) por cómo eran capaces de mover la cadera. Se puede contar, pero hay que estar bailando con ellos alrededor de la hoguera con sus canciones mientra tres chavales de 10 a 12 años tocaban el tambor, para entenderlo plenamente.
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No era todo baile. Por la mañana estábamos en el dispensario médico, principalmente en labores de destrucción, que es lo que se nos da bien. Abrimos huecos para dos ventanas y una puerta a puro martillazo. Hay que reconocer que es una terapia muy efectiva.
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Aparte, también teníamos que hacer pequeñas excursiones a por agua. Para ir solo se necesitaban 10 minutos, pero volver con el cubo lleno ya era distinto. Pablo Moles se animó a probar el transporte en la cabeza, no sabemos si para identificarse más con el modo Congoleño o para tirar la mitad del cubo en el camino. En la siguiente entrada subiremos un vídeo-reportaje de Antonio en el proceso del acarreo del agua y otro de Jorge y Gabi en el que se explica un poco las labores del campo de trabajo.
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La verdad es que cuando tienes que acarrear el agua esa distancia, te das cuenta de lo poco que necesitas para ducharte y la cantidad de platos que se pueden lavar con un cubo. Lo de ducharte habría que explicarlo. Consiste en coger un cubo, meterte entre cuatro paredes con un suelo de tierra e irte echando con una taza un poco de agua por encima. Algunos, prefiero no dar nombres, decidieron que tampoco era tan necesario y que preferían identificarse más con el medio ambiente, siendo uno con la naturaleza. Los que compartían tienda de campaña no estaban tan de acuerdo pero la libertad por encima de todo #libresypunto
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En lo referente a las comidas hay que reconocer que íbamos muy por detrás de nuestros compañeros congoleños. Nosotros íbamos con nuestras latas de sardinas, de garbanzos y de cebolla frita, mientras que a ellos, todos los días una mujer de la aldea les cocinaba su fufú, judías, pollo y otras hierbas de difícil catalogación. Algunos se atrevieron a probar el fufú, que es como su pan, pero con cierta prudencia pues podía generar problemas intestinales y los “servicios” eran … digamos distintos. De hecho, alguno de nuestro grupo estaba convencido que no pasaba nada por no ir en cinco días al servicio, o que si pasaba, estaban dispuestos a pagar las consecuencias antes que hacer uso de las letrinas congoleñas.
Como ya hemos contado aquí se hace de noche muy rápido, pero como contrapartida la hora de levantarse era a las 5.30 de la mañana pues algunos hacían un rato de oración a las 6 y a las 6.30 había Misa en la iglesia de la aldea. Trabajábamos hasta las 13.00 y luego por la tarde, aunque en teoría había también un rato de trabajo, en la práctica estuvimos casi todos los días jugando con los chavales de la aldea al fútbol, frisbie, beisbol, etc. Ellos jugaban descalzos. Nosotros no queríamos ser menos y también nos pusimos a jugar descalzos pero pronto nos dimos cuenta que no tenemos la misma planta del pie que ellos y alguno tuvo que recibir atención enfermera generando una gran expectación, pues no entendían cómo por jugar al fútbol pudiera necesitar casi una escayola.
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El domingo no trabajamos sino que nos fuimos al borde del río Congo que puede tener dos kilómetros de ancho, donde nos dimos una pequeña vuelta en barca, y luego pasamos por una finca donde pudimos ver avestruces, cebras, búfalos y monos.
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Días 14 y 15. Kimbondo y Kinsenso15 AGOSTO, 2017 DEJA UN COMENTARIO




Ayer por la mañana escribimos una entrada larga contando muchas cosas del campo de trabajo en Kimpoco, pero por la tarde estuvimos otra vez en la pediatría de Kinmondo de donde ya hemos contado en entradas anteriores.
Hoy día 15 hemos estado en el orfanato de Kinsenso y visitando un par de familias. Kinsenso es un barrio muy pobre a unos 40 minutos de Monkole. Aquí en el Congo es mejor hablar de distancias en tiempo que en kilómetros pues es mucho más representativo. 10 kilómetros pueden ser a veces 1 hora, en función de las “obras” que estén haciendo o del “tráfico”. Pongo “obras” y “tráfico” entre comillas pues estos conceptos en España no se identifican con los del Congo. Podremos algún pequeño vídeo de como funciona aquí el “tráfico” para que os podáis hacer una idea.
Al barrio de Kinsenso nos fuimos con Modest que es nuestro traductor y con Jadot, que era la primera vez que venía con nosotros este año. Jadot colabora con Monkole y ha traído a mucho niños para operar de raquitismo y pie zambo. Primero paramos en un par de casas para grabar a esas familias. La primera de ellas era la familia de Benedict, un chaval de 2 años con raquitismo que le van a operar en Monkole el próximo noviembre gracias a las ayudas que consiguen desde antiguos alumnos de Tajamar.
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La segunda familia era un caso distinto. El chaval tenía 15 años y el problema que tenía se le había producido por un accidente jugando al fútbol cuando tenía 11 años que había degenerado en una malformación muy importante y limitante. También le van a operar en Monkole en noviembre y cuando le decíamos que volveríamos el año que viene, una vez que ya estuviera recuperado para jugar al fútbol con él, se le llenaba la cara con una sonrisa.
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En estas operaciones de grabación había dos equipos; uno compuesto por Enrique y Pablo que se encargaban de grabar la entrevista, y otro compuesto por el resto, que se encargaban de mantener a todos los chavales que se acercaban jugando un poco alejados y medianamente en silencio, para que se pudiera grabar. Aunque igualmente necesarios para el éxito de la misión, hay que reconocer que el segundo era mucho más complicado que el primero 🙂
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Tras grabar a esas dos familias nos acercamos al orfelinato de Kinsenso. Aquí hay más de 50 chavales en unas instalaciones muy reducidas. unos 35 duermen ahí y el resto van a comer y pasan el día allí pero van a dormir a su casa.
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En el Orferinato estuvimos jugando con los chavales y luego sacamos unas bebidas que habíamos comprado para la ocasión. Uno de los juegos que hacían era realmente sencillo pero MUY complicado. Consistía en mover 10 sandalias de una zona a otra de una en una y saltando en cuclillas. De ellos hubo un par de ellos que lo lograron, pero los mundele lo teníamos más complicado por falta de costumbre … y quizá exceso de peso, aun así Pablo Moles y Javier pudieron hacerlo para regocijo de toda la chiquería. Después nos estuvimos tomando unos refrescos con ellos que habíamos llevado para la ocasión.
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Al frente del orfanato está Lorett, una señora maravillosa que habla un poco de español. A ella le dejamos también un par de maletas de ropa que habíamos traído también de antiguos alumnos para que luego ella lo pudiera repartir entre los chavales que les viniera bien por talla y que más lo necesitaran.
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Ya casi en Madrid







Aprovechamos la escala de 3 horas 30 minutos de Casablanca para escribir esta nueva entrada.
Nos habíamos quedado en el jueves 17. El viernes 18 fuimos por última vez a la pediatría de Kimbondo. Estuvimos solo por la mañana ayudando en las clases que reciben y luego haciendo deporte. Para las clases se hacen dos grupos en función del nivel y se les da una sesiones muy básicas para enseñarles a escribir un poco y hacer algunas cuentas sencillas. Hay que intentar estar con un chico todo el tiempo o como mucho con dos, para conseguir que hagan algo. En esta ocasión hubo algunas novedades. Por un lado Antonio pudo estar en la enfermería donde pudo ayudar a varios médicos atendiendo a chicos, alguno de ellos con problemas serios. Uno tenía quemaduras en el 50% de su cuerpo y a otro por ejemplo le hicieron la prueba de malaria y dio positivo.
Otra novedad es que Enrique y Pablo se unieron al resto del equipo y estuvimos todos con los chavales.
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Por la tarde nos pasamos por Monkole para despedirnos de las personas con las que más habíamos estado tratando.
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El sábado 19 nos fuimos de nuevo al poblado de Kinkwemi. Por un lado, para estar un rato con ellos y despedirnos, y por otro lado para llevarles unas fotos que Enrique había traído impresas del año anterior. Se vinieron también Jhon y Boss, dos de los hijos de Christian, el chofer y Modest que es la persona que hace las labores de traducción. Salimos pronto, alrededor de las 9.30 pues como ya comentamos está a casi dos horas de coche.
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En esta ocasión hicimos una hoguera por la noche y estuvimos cantando y bailando con algunos de ellos alrededor del fuego.
Nos acostamos relativamente pronto, porque se hace de noche a partir de las 6.30 pm y porque nos íbamos a levantar antes de las 6.30 am del domingo. En esta ocasión no nos quedamos a misa en Kimbondo sino que nos volvimos directamente a Kinshasa y fuimos a misa en Monkole.
Después de comer teníamos que preparar las maletas para la vuelta. Casi todos dejamos un buen montón de ropa que habíamos llevado para que se pudiera usar en la pediatría o donde hiciera más falta. En total teníamos 14 maletas que habíamos traído y muchas de ellas ahora estaban vacías porque era donde habíamos traído cosas para el Congo. Fuimos metiendo unas maletas dentro de otras a modo de las muñecas matriuscas, y salíamos a las 7.00 pm de la que había sido nuestra casa por 19 días.
El avión salía a las 4.30 am pero nos aconsejaron no salir muy tarde para el aeropuerto. Las precauciones aquí conviene tomarlas en serio. Un grupo de cooperantes de Andorra que estuvieron hace un mes, en el camino al aeropuerto, les metieron la mano por la ventanilla y a algunos les arrancaron las cadenas que tenían en el cuello.
Al llegar al aeropuerto comprobamos nuevamente que el Congo es diferente. Para pasar al aparcamiento había una barrera y frente a la barrera varios militares armados con fusiles. El militar empezó a hablar con el chófer durante un rato y el chófer tuvo que bajarse y abrir la puerta de detrás donde estábamos casi todos. Finalmente el chófer cerró y pasamos al parking.
Luego Cristian nos dijo que nos estaban pidiendo dinero para dejarnos pasar pero con él al volante vamos mucho más protegidos que con el ejército 🙂
En el aeropuerto nos acomodamos bien pues teníamos más de 8 horas hasta que saliese el avión. Jorge y Pablo se decidieron a comprar unas camisas congoleñas con las que han realizado todo el viaje.
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Ya desde Madrid subiremos más fotos y vídeos de los que hemos prometido. En tres horitas estamos de vuelta en casa 😉
Ya van quedando días contados. El día 16 fuimos de nuevo a la pediatría de Kimbondo. Inicialmente íbamos a ir todo el grupo pero al final se tuvieron que quedar Enrique y Pablo con temas de grabación.
En Kimbondo estuvimos jugando nuevamente con los chicos. Además unos cooperantes que hay de Galicia y Madrid que están con CI nos enseñaron como quitarse los Chicks. Estos son unas pequeñas larvas que se te meten en el pie y hay que sacarlos con un alfiler y pinzas como si fuera una astilla pues si no se siguen metiendo en la piel. Hasta ahora nosotros no hemos tenido ninguno, pero allí todos los días están quitándose alguno que otro.
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Ese día nos quedamos a comer allí. La comida la llevábamos desde Monkole fueron unas hamburguesas espectaculares.
El día siguiente, jueves 17,  hicimos un poco de turismo. Primero fuimos a ver una reserva de Bonobos. Los Bonobos son unos monos endémicos del Congo, que están en peligro de extinción. Desde los años 80 hasta ahora la población ha pasado de 100.000 a unos 10.000 o 20.000 aproximadamente. La reserva está muy bien cuidada con unos paseos y pequeños lagos muy simpáticos.
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De la reserva nos fuimos al centro de la ciudad a un pequeño mercadillo. Unos iban a comprar alguna cosa y otros simplemente a disfrutar regateando. En el mercadillo coincidimos con un personaje de relevancia pública, pues estaban grabando y venía con toda una cohorte a su alrededor.
Tras arrancar a un par de los nuestros de los mercadillos – querían seguir peleando una pulsera más – nos fuimos a comer a un restaurante estilo europeo, “O Poeta” donde estuvimos tomando una pizzas. Venía también Christian, nuestro chófer. En el restaurante había una salsa un poco picante. Tres de los nuestros probaron una gota en el dedo antes de comer y empezaron a llorar casi en el acto. Lo sorprendente era ver como Christian se echaba esa misma salsa a cucharadas en su pizza como si fuera queso.
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Tras reposar la comida nos dimos un paseo por la zona de las embajadas donde te encontrabas en algunas zonas militares con fusiles llamativos. Pasamos por delante de la residencia del embajador de España y nos volvimos.
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Como ya hemos comentado el tráfico aquí no tiene nada que ver con el de Madrid. Hay mucho guardia de circulación tratando, sin mucho éxito, de poner un poco de orden. Contemplamos atónitos la siguiente escena. Los tres “carriles” de nuestra dirección estaban bloqueados y un coche se pone a avanzar en dirección contraria. Un par de guardias tratan de que se pare, iba a muy poca velocidad, el coche continúa casi atropellando a los guardias, y estos salen corriendo detrás del coche y le arrancan la matrícula de atrás. El coche se va y uno de los guardias dobla la matrícula y se la guarda debajo del chaleco. Como veis, lo más normal del mundo.
Por la noche, después de cenar, como teníamos tiempo, vimos una película casi tan rara como el episodio de los guardias.

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